Buscar este blog

domingo, 30 de mayo de 2010

MAPA SONORO DEL SER HUMANO


Hace unos días pedí a Antonio Montilla, periodista, amante de la música y de las nuevas tecnologías que escribiera unas palabras para compartir en este blog. Por suerte accedió y este es el resultado.


Es un axioma popularmente aceptado que la música es un “lenguaje universal”. Y, sin embargo, una reflexión pausada nos hará cuestionarnos esta supuesta verdad.

La pertinencia de la equiparación de música y lenguaje no plantea ningún problema: ambos tienen una evidente y amplia función comunicadora, y unos códigos específicos a través de los cuales, y sólo a través de ellos, pueden ser expresados e interpretados. Que estos códigos o sistemas de notación hayan cambiado a lo largo de la historia, desde los códices de canto gregoriano hasta el sistema de notación midi para música hecha con ordenadores, o que tengan particularidades regionales propias, no sólo no excluyen el carácter idiomático de la música, sino que incluso lo refuerzan.

Lo que sí ponen en cuestión las divergencias formales es la segunda parte del axioma: ¿la música es un lenguaje “universal”? Para Umberto Eco, entre otros, la respuesta es un rotundo no, puesto que la música carece de contenido semántico. Es decir: no existe un “significado” inherente a cada pieza musical, sino que esta parcela es rellenada por el receptor. Y, aunque receptores de similar bagaje cultural pueden aportar significaciones similares a una misma composición, ésta permanece abierta a dispares interpretaciones posibles.

Pero aquí aparece un nuevo elemento a tener en cuenta: si individuos diferentes, con una base cultural común, pueden dar significaciones comunes a la música, entonces es que ésta, aunque libre de significado, no está totalmente separada del tiempo y el espacio en el que se crea. Y es a partir de este principio desde el que se puede establecer una relación entre la música y la realidad histórica, social, económica y cultural que la rodea, proporcionándole un interesante valor educativo.


Puede resultar muy didáctico, y así lo han hecho ya algunos autores, como Alex Ross en su libro El ruido eterno (ROSS, Alex: The rest is noise, 2009), establecer paralelismos entre autores, géneros y obras musicales con períodos históricos o lugares geográficos que, de un modo u otro, determinaron o condicionaron su génesis. Así, es muy conocida la relación entre la producción épica de Richard Wagner y un reflejo del imperialismo germánico de mediados del siglo XIX (algunos autores incluso han querido extrapolarlo, equivocadamente, hasta el nacionalsocialismo hitleriano). Menos popular, pero más enraizada con el folclore nacional finlandés, está la obra de Jean Sibelius. Y la vida y producción de Shostakovich no se entiende sin conocer las vicisitudes del régimen stalinista en la Unión Soviética.

Pero no sólo el estudio de la mal llamada “música culta” es útil, aunque parece a veces que cuanto más próximo está el género al receptor más se diluye su valor didáctico. Porque, ¿se puede entender el jazz sin conocer su origen en las plantaciones de esclavos de Lousiana o las reivindicaciones raciales y los movimientos de liberación afroamericanos? ¿No es el rock and roll un “lenguaje” contestatario de los adolescentes estadounidenses en la encorsetada sociedad puritana de los años 50? Si la cultura individualista y los movimientos anarquistas británicos dieron génesis al punk en los años 60, la actual sociedad de consumo ha banalizado la producción musical al mismo tiempo que las nuevas tecnologías (con fenómenos como MySpace) la han democratizado.

Son sólo algunos ejemplos de cómo géneros y autores están empapados de realidad. El carácter “universal” de la música, su vocación de trascendencia emocional, por tanto, ha sido sustituido por su valor como “fenómeno cultural” definido, al igual que ocurre con otras disciplinas artísticas, en su génesis y desarrollo, por circunstancias histórico-sociales particulares. De este modo, con una buena guía, la música puede ser interpretada como un verdadero “mapa sonoro” que ayude a comprender el devenir del ser humano.

Antonio Montilla


miércoles, 26 de mayo de 2010

"ENTREVISTANDO A... kenedy"



Desde DaLaNota! tenemos el honor de presentaros la entrevista que nos concencieron los chicos de "kenedy", que nos dedicaron unos minutos tras su ensayo semanal del lunes para hablar sobre ciertos temas de interés y que giran en torno a la música.

"kenedy" surge a mediados de 2009 cuando Íñigo, pamplonica afincado en Sevilla y vocalista de la banda, decide grabar un EP con sus canciones que hasta ahora había tocado en versión acústica, en los estudios Tigrus de Gandía (Valencia). En búsqueda de músicos para poder interpretar esas canciones y poder crear nuevos temas, dio con Adrián a principios de 2010, bajista que hasta el momento no había encontrado su sitio en los grupos en los que había estado. El primer encuentro transcurrió tan bien, que Adrián le propuso a Íñigo quedar con dos amigos suyos, Antonio (baterista) y Migue (guitarrista) para el siguiente ensayo. Desde entonces la fórmula ha funcionado de tal manera que ahora cuentan con más de una hora de repertorio el cual han podido mostrar en festivales, salas de Sevilla o la FNAC de Marbella.

Desde aquí les deseamos mucha suerte en sus proyectos. ¡Nos vemos en los directos!

www.myspace.com/kenedytheband
www.youtube.com/kenedytheband

domingo, 23 de mayo de 2010

LA WEST-EASTERN DIVAN ORCHESTRA, UN EJEMPLO DE EDUCACIÓN SOCIAL


La West-Eastern Divan Orchestra (en español Orquesta del Diván de Oriente y Occidente, nombre inspirado en un libro de poemas de Goethe) es un proyecto ideado por el músico Daniel Barenboim y el filósofo Edward Said en 1999 para reunir, con espíritu de concordia, a jóvenes talentos musicales palestinos, árabes e israelíes, así como un foro para el diálogo y la reflexión sobre el problema palestino-israelí. Este proyecto nació con el propósito de combinar el estudio y el desarrollo musical con compartir el conocimiento y la comprensión entre culturas que han sido tradicionalmente rivales. Sus primeras ediciones transcurrieron entre Weimar y Chicago hasta que, en 2002, se estableció definitivamente en Sevilla. Desde ese año también participan en la orquesta jóvenes músicos españoles.
La Orquesta West-Eastern Divan se reúne habitualmente cada verano en Sevilla para participar en un taller formativo y ofrecer a continuación una gira de conciertos. Ha recibido distintos premios desde su creación, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 2002 para Said y Barenboim, el Premium Imperiale concedido por la Japan Arts Association y un Emmy Internacional a su DVD Knowledge Is The Beginning.

Desde su creación, la Orquesta West-Eastern Divan ha actuado en numerosos países de Europa (España, Alemania, Reino Unido, Francia, Suiza, Bélgica, Turquía, Italia y Portugal) y de América (Estados Unidos, Argentina, Uruguay y Brasil). En agosto de 2003 la orquesta tocó por primera vez en un país árabe con un concierto en Rabat, Marruecos, y en 2005 dio su primer concierto en un país de Oriente Próximo al ofrecer una actuación en Ramala, Palestina.
En 2004 se creó la Fundación Barenboim-Said, con sede en Sevilla y financiada por la Junta de Andalucía, con el propósito de desarrollar diversos proyectos educativos a través de la música basados en los principios de convivencia y diálogo promulgados por Said y Barenboim. Así, la Fundación Barenboim-Said no sólo gestiona la Orquesta West-Eastern Divan, sino otros proyectos como la Academia de estudios Orquestales en Sevilla, el Proyecto de Educación Musical en Oriente Medio y el Proyecto de Educación Musical Infantil en Sevilla.
De Wikipedia, la enciclopedia libre.

Para más información visita:
http://es.wikipedia.org/wiki/West-East_Divan_Orchestra

Y si lo quieres escuchar:
http://www.youtube.com/watch?v=yApUWSAYxlA

sábado, 22 de mayo de 2010

SOMOS MÚSICA

Es por todos y todas conocido que la música es un elemento que ocupa un lugar muy especial en nuestras vidas, siendo mucho más que algo que escuchamos o bailamos.
La música nos permite sentir, disfrutar, en definitiva vivir de una manera diferente aunque no nos dediquemos a ella, la música nos hace sentir bien cuando estamos mal, nos acompaña desde que nacemos hasta que morimos y siempre hay alguna pieza con la que nos sentimos identificados.

Además, a educadores y educadoras nos permite conectar con las personas de una forma muy especial, permitiéndonos explorar rincones ocultos a simple vista, además de los conocidos usos terapéuticos y pedagógicos de la misma.

Si bien es muy importante hace una selección adecuada de las composiciones musicales con las que vamos a trabajar, mostrando una actitud crítica y reflexiva, sacándole el mayor partido posible a este recurso tan importante.

Por estos motivos hemos creado este blog, para tener un lugar donde poder compartir nuestras experiencias sociales, educativas y personales a través de la música y poder comunicarnos a través de este lenguaje tan universal.